Sheffield y la doble vida del delincuente victoriano
Sheffield en 1876 era una ciudad que vivía del acero y del hierro, una metrópolis industrial del norte de Inglaterra donde el ruido de los martillos y el resplandor de los hornos definían el ritmo de la vida cotidiana. Era también una ciudad donde la línea entre la respetabilidad y la criminalidad podía ser sorprendentemente delgada, donde un hombre podía presentar una cara perfectamente honorable al mundo diurno y llevar una vida completamente diferente cuando caía la noche.
Charles Peace era, en este sentido, el criminal victoriano por excelencia: un hombre de múltiples caras, múltiples talentos y una capacidad para la impostura que sus contemporáneos encontraron tan fascinante como aterradora.
Charles Peace: el músico y el ladrón
Charles Peace nació en Sheffield en 1832 y desde joven mostró dos aptitudes que no parecían tener ninguna relación entre sí: era un intérprete de violín genuinamente talentoso que actuaba en reuniones sociales y celebraciones locales con un nivel de habilidad que le habría permitido ganarse la vida como músico, y era también un ladrón de una destreza y una audacia extraordinarias.
Su técnica para los robos con escalo era la que le valió el apelativo de ladrón acróbata: Peace tenía una agilidad física notable a pesar de haber perdido parte de una mano en un accidente laboral de juventud, y podía trepar por fachadas, entrar por ventanas de pisos superiores y moverse por los tejados de las casas con una facilidad que dejaba a sus víctimas desconcertadas sobre cómo había entrado el ladrón.
Durante años, Peace acumuló un historial de robos por toda la región, siempre escapando de la policía gracias a una combinación de habilidad física, conocimiento del terreno y una capacidad para cambiar su apariencia que resultaba casi increíble. Se disfrazaba, cambiaba su manera de caminar, usaba pelucas y rellenos para alterar su silueta, y en al menos una ocasión pasó por un control policial estando buscado sin que nadie lo reconociera.
La obsesión con la señora Dyson
La perdición de Charles Peace no fue ninguno de sus robos sino una obsesión sentimental que lo llevó a comportamientos cada vez más irracionales y peligrosos. Se encaprichó de Katherine Dyson, la esposa de su vecino Arthur Dyson, y sometió a la pareja a un acoso sistemático y perturbador que duró meses.
El acoso incluía apariciones no solicitadas en la casa de los Dyson, notas amenazadoras, seguimientos por las calles de Sheffield y escenas públicas que aterrorizaban a Katherine y exasperaban a su marido. Los Dyson presentaron varias denuncias ante la policía, pero los mecanismos legales disponibles en la época para proteger a las víctimas de acoso eran muy limitados.
Finalmente, desesperados, los Dyson se mudaron a otra casa en un barrio diferente de Sheffield intentando poner distancia entre ellos y Peace. No sirvió de nada: Peace los localizó y continuó el acoso.
El asesinato de Arthur Dyson
La noche del 29 de noviembre de 1876, Charles Peace apareció en el patio trasero de la nueva casa de los Dyson. Arthur Dyson salió a enfrentarse a él y en el enfrentamiento que siguió, Peace disparó y mató a Dyson. Katherine fue testigo del crimen.
Peace huyó inmediatamente. Sabiendo que esta vez la situación era mucho más grave que cualquier robo anterior, organizó su desaparición con la eficiencia que lo caracterizaba. Abandonó Sheffield, cambió completamente de identidad y se estableció en Londres bajo el nombre de John Thompson, presentándose en su nuevo barrio como un respetable hombre de negocios jubilado.
Durante más de dos años, Charles Peace vivió en Londres bajo su nueva identidad, continuando con sus robos nocturnos mientras de día mantenía la apariencia de un vecino tranquilo y amable que tocaba el violín y cultivaba su jardín. La policía de Sheffield lo buscaba activamente como sospechoso del asesinato de Dyson, pero nadie en Londres conectaba al respetable señor Thompson con el ladrón y asesino buscado en el norte.
La captura y el desenmascaramiento
La captura de Peace llegó en octubre de 1878, no por el asesinato de Dyson sino por un intento de robo en Blackheath, en el sur de Londres. Un agente de policía llamado Edward Robinson lo sorprendió mientras intentaba entrar en una casa y en el forcejeo que siguió, Peace le disparó hiriéndole en el brazo antes de ser finalmente reducido y arrestado.
Fue juzgado bajo el nombre de John Thompson por el intento de robo y el ataque al policía, y condenado a varios años de prisión. Su verdadera identidad tardó algún tiempo en establecerse, pero finalmente los registros policiales y el reconocimiento por parte de testigos de Sheffield revelaron que el señor Thompson era en realidad Charles Peace.
Fue extraditado a Yorkshire para ser juzgado por el asesinato de Arthur Dyson. Durante el trayecto en tren intentó escapar saltando por la ventana del vagón en marcha, siendo capturado de nuevo con heridas considerables pero sin haber logrado su objetivo.
El juicio por el asesinato de Dyson se celebró en febrero de 1879 en Leeds. La evidencia era abrumadora y el jurado tardó muy poco en declararlo culpable. Peace fue ahorcado el 25 de febrero de 1879 en la prisión de Armley en Leeds.
El legado: el criminal como personaje popular
Charles Peace se convirtió casi inmediatamente después de su muerte en uno de los personajes más populares de la cultura criminal victoriana. Su combinación de talentos contradictorios, el músico y el ladrón, el hombre respetable y el asesino, el fugitivo que vivió durante años bajo las narices de la policía, capturó la imaginación popular de una manera que pocos criminales de su época consiguieron.
Fue objeto de baladas populares, obras de teatro, novelas de a penique y posteriormente de películas. Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, menciona el caso de Peace en varias de sus historias, y se ha especulado que algunas características de Peace influyeron en la creación de ciertos personajes del canon holmesiano.
El caso también es notable desde el punto de vista de la identificación criminal. La dificultad que tuvo la policía para identificar a Peace bajo su disfraz de señor Thompson, a pesar de que su descripción física estaba ampliamente distribuida, contribuyó al debate sobre la necesidad de sistemas más fiables de identificación de criminales. Este debate culminaría pocos años después con la adopción del sistema de huellas dactilares como método estándar de identificación.