SOPICIDIOS
Caso real · Expediente #29
Caso real #29

El baúl de París

París · 1889 — «El crimen del baúl de Lyon»
El baúl de París, Michel Eyraud, París 1889
IMAGEN REAL DE MICHEL EYRAUD

El París de la Belle Époque y los timadores de salón

El París de 1889 celebraba su Exposición Universal con la recién inaugurada Torre Eiffel como símbolo de la modernidad francesa. Era una ciudad brillante y cosmopolita, llena de oportunidades para los que sabían aprovecharlas, y también llena de timadores, aventureros y personajes de dudosa reputación que se movían en los márgenes del mundo elegante fingiendo ser lo que no eran.

Michel Eyraud era exactamente este tipo de personaje: un hombre de mediana edad con pretensiones de elegancia y una historia de fraudes y estafas a sus espaldas que lo había llevado a la ruina repetidamente. Su cómplice y amante, Gabrielle Bompard, era una joven de carácter volátil y escasa capacidad para prever las consecuencias de sus acciones, que se había dejado seducir tanto por el hombre como por el estilo de vida que prometía.

Gouffé: el alguacil con dinero

La víctima elegida por Eyraud fue Toussaint-Augustin Gouffé, un alguacil judicial de París que tenía fama de aficionado a las mujeres atractivas y que llevaba regularmente sumas considerables de dinero consigo para su trabajo.

El plan de Eyraud era simple en su concepción: Gabrielle atraería a Gouffé a un apartamento alquilado con la promesa de un encuentro romántico, y allí Eyraud lo estaría esperando para robarlo y matarlo.

El 26 de julio de 1889, Gouffé acudió al apartamento de la Rue Tronson du Coudray. Fue estrangulado con una cuerda y su cuerpo fue metido en un baúl que Eyraud y Bompard enviaron en tren hasta Lyon, donde fue abandonado en la cuneta de un camino.

La investigación y el triunfo de la medicina forense

El cuerpo encontrado en Lyon tardó semanas en ser identificado. Estaba en un estado de descomposición avanzada y no había documentación que lo acompañara. La policía de Lyon lo registró como un cadáver no identificado y el caso parecía destinado a quedar sin resolver.

Lo que lo rescató del olvido fue la intervención del doctor Alexandre Lacassagne, catedrático de medicina legal en la Universidad de Lyon y una de las figuras más importantes de la medicina forense europea del siglo XIX.

Lacassagne examinó los restos con una meticulosidad que sus contemporáneos describieron como extraordinaria. Basándose en el análisis de los huesos, especialmente en las características de la rótula y en la presencia de una antigua lesión en uno de los tobillos, Lacassagne fue capaz de determinar que el cadáver pertenecía a un hombre de mediana edad que había sufrido una lesión en el tobillo años atrás y que tenía ciertas características físicas específicas.

Cuando esta descripción fue comparada con la de Gouffé, que había sido reportado como desaparecido en París, la correspondencia fue suficiente para identificar el cadáver. Era la primera vez en la historia que un cadáver en estado de descomposición avanzada era identificado mediante el análisis forense de los huesos, un hito que Lacassagne describió con orgullo en sus publicaciones posteriores.

La captura de Eyraud y Bompard

Identificada la víctima, la investigación se concentró en las personas que habían estado en contacto con Gouffé en los días anteriores a su desaparición. Gabrielle Bompard fue localizada en América, donde había huido con Eyraud, y regresó voluntariamente a Francia acompañada de un nuevo protector, delatando a Eyraud a las autoridades.

Eyraud fue capturado en La Habana en mayo de 1890 y extraditado a Francia. El juicio de ambos se celebró en diciembre de 1890 y fue uno de los más seguidos de la Francia de la Belle Époque: la historia de la joven seductora, el timador envejecido y el alguacil incauto tenía todos los ingredientes del melodrama que el público parisino adoraba.

Eyraud fue guillotinado en febrero de 1891. Gabrielle Bompard, cuya defensa argumentó que había sido víctima de la influencia de Eyraud, fue condenada a veinte años de trabajos forzados.

El legado: Lacassagne y la identificación forense

El caso del baúl de París es recordado principalmente por la contribución de Lacassagne a la historia de la medicina forense. Su identificación del cadáver de Gouffé a partir de los restos óseos estableció precedentes metodológicos que transformaron la práctica forense en toda Europa.

Lacassagne era el líder de la Escuela de Lyon de criminología, que competía intelectualmente con la Escuela de Roma de Lombroso. Mientras Lombroso enfatizaba las características físicas hereditarias del criminal, Lacassagne ponía el acento en los factores sociales y ambientales. El caso Eyraud fue para Lacassagne no solo un triunfo de la medicina forense sino también una demostración de que el crimen podía entenderse como un producto de circunstancias sociales más que de determinismo biológico.

Sopicidios · Casos Reales — Expediente #29: El baúl de París.