SOPICIDIOS
Caso real · Expediente #33
Caso real #33

El novio de muchas bodas

Chicago · principios del s. XX — «El Barba Azul de los anuncios»
El novio de muchas bodas, Johann Hoch, Chicago
IMAGEN REAL DE JOHANN HOCH

La América de la inmigración y la vulnerabilidad de las mujeres solas

La Chicago de principios del siglo XX era una ciudad de inmigrantes, una metrópolis en ebullición donde decenas de comunidades nacionales construían sus propias redes sociales, sus propios periódicos, sus propias iglesias y sus propios mecanismos de ayuda mutua. Entre las comunidades de inmigrantes alemanes, escandinavos, polacos y de otras nacionalidades europeas había una característica común: la importancia del matrimonio como institución que proporcionaba seguridad económica y social, especialmente para las mujeres.

En estas comunidades había también muchas mujeres solas: viudas que habían perdido a sus maridos en el trabajo o por enfermedad, mujeres mayores que no habían encontrado pareja en su país de origen y que llegaban a América con la esperanza de una nueva oportunidad, mujeres divorciadas que buscaban empezar de nuevo. Estas mujeres tenían frecuentemente pequeños ahorros acumulados durante años de trabajo y eran, desde el punto de vista de un depredador sin escrúpulos, objetivos perfectos.

Johann Hoch lo entendió perfectamente.

Johann Hoch: el novio en serie

Johann Hoch nació alrededor de 1855 en Alemania y emigró a América en algún momento de finales del siglo XIX. Lo que hizo después de llegar es una historia de fraude matrimonial sistemático que todavía hoy resulta difícil de creer en su escala.

Hoch había desarrollado un método que repetía con ligeras variaciones durante años y en diferentes ciudades americanas. Ponía anuncios matrimoniales en los periódicos de las comunidades de inmigrantes, presentándose como un viudo de buena posición que buscaba compañera para compartir su vida. Los anuncios estaban redactados con un conocimiento preciso de lo que buscaban las mujeres de esas comunidades: un hombre trabajador, honrado, establecido y capaz de proporcionar seguridad.

Las mujeres que respondían a los anuncios y que pasaban el primer filtro de la correspondencia recibían una visita de Hoch que confirmaba la imagen que los anuncios prometían: era un hombre de aspecto agradable, con modales correctos y una conversación que transmitía solidez y confianza.

El cortejo era siempre breve porque Hoch no podía permitirse perder tiempo: se casaba a toda prisa, a veces en cuestión de días o semanas desde el primer encuentro, y antes de la boda se aseguraba de que su nueva esposa pusiera sus ahorros a su disposición y firmara un seguro de vida del que él era beneficiario.

El patrón mortal

A algunas de sus esposas Hoch simplemente las abandonaba después de vaciarles los ahorros, desapareciendo con el dinero y apareciendo en otra ciudad con un nuevo nombre. A estas mujeres las dejaba sin recursos pero con vida.

A otras las mataba. El método era el arsénico administrado en pequeñas dosis a lo largo de un período de días o semanas, produciendo síntomas que en la época podían confundirse con gastroenteritis o con otras enfermedades comunes. Las mujeres morían en sus propias casas, atendidas por un marido que mostraba toda la apariencia del dolor y la preocupación mientras aceleraba su muerte.

En cuanto cobraba el seguro de vida y recogía los ahorros que pudieran quedar, Hoch desaparecía y comenzaba el ciclo de nuevo en otra ciudad.

El número de matrimonios que contrajo a lo largo de los años fue objeto de debate durante el juicio: las estimaciones variaron entre quince y más de cincuenta, dependiendo de la fuente y de los criterios utilizados para contar. Muchos de estos matrimonios eran ilegales porque Hoch nunca se había divorciado de sus esposas anteriores, lo que le añadía el delito de bigamia a los de asesinato y fraude.

La última esposa y la denuncia de la hermana

La cadena de crímenes comenzó a desmoronarse cuando su última esposa conocida, una mujer llamada Marie Walcker con quien se había casado en Chicago a finales de 1904, murió apenas un mes después de la boda de manera sospechosamente rápida. Hoch había cobrado el seguro y estaba preparando su próxima desaparición cuando ocurrió algo que no había previsto.

La hermana de Marie, indignada por la rapidez con que el nuevo marido de su hermana la había llevado al altar y con que esta había muerto, y perturbada por el comportamiento de Hoch durante la enfermedad y después de la muerte, lo denunció a la policía como estafador y bígamo.

La policía comenzó a investigar y lo que encontraron fue devastador: un rastro de matrimonios, desapariciones y muertes que se extendía por varias ciudades americanas. La exhumación del cuerpo de Marie reveló la presencia de arsénico en cantidades que no podían explicarse por causas naturales.

Hoch fue arrestado en Nueva York en enero de 1905, donde ya había encontrado a su siguiente víctima potencial y había comenzado el cortejo que llevaría a otro matrimonio rápido.

El juicio y el patíbulo

El juicio de Johann Hoch se celebró en Chicago en 1905 y se centró específicamente en el asesinato de Marie Walcker, el caso mejor documentado y más reciente. La acusación presentó las pruebas toxicológicas, los registros de los seguros de vida y los testimonios de varias mujeres que habían sobrevivido a matrimonios con Hoch y que describían el mismo patrón de seducción rápida y apropiación de ahorros.

La defensa intentó argumentar que la presencia de arsénico en el cuerpo de Marie podría explicarse por otras causas y que las pruebas de los matrimonios anteriores eran irrelevantes para el cargo específico por el que se juzgaba a Hoch. El jurado no aceptó estos argumentos.

Johann Hoch fue declarado culpable y ahorcado en el patíbulo de Chicago el 23 de febrero de 1906. Mantuvo hasta el final una actitud que desconcertó a sus guardianes: tranquilo, casi indiferente, como si la perspectiva de la muerte no le afectara de la misma manera que afectaba a la mayoría de los condenados.

El legado: el fraude matrimonial y la protección de las víctimas vulnerables

El caso Johann Hoch es uno de los ejemplos más completos de lo que los criminólogos modernos llaman el bluebeard criminal, en referencia al personaje del cuento de hadas que mata a sus sucesivas esposas: un hombre que utiliza sistemáticamente el matrimonio como mecanismo de depredación económica y en algunos casos de asesinato.

El caso puso de relieve las vulnerabilidades específicas de las comunidades de inmigrantes en la América de principios del siglo XX: el aislamiento social, la dificultad para verificar las afirmaciones de un desconocido, la presión cultural para encontrar pareja y la confianza excesiva en los anuncios matrimoniales que circulaban en los periódicos de las comunidades.

Las consecuencias del caso incluyeron una mayor atención de las autoridades a los anuncios matrimoniales en la prensa de comunidades inmigrantes y el desarrollo de mecanismos informales de alerta dentro de esas comunidades para proteger a sus miembros de depredadores similares.

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